jueves, 10 de marzo de 2011
Meeting Dark Puniel
domingo, 30 de mayo de 2010
Qué bonito fin del mundo
Bueno, acá empieza el flash (ponele, jajaja):
Alguien disponía de una especie de trineo volador (o tal vez era una suerte de trencito, pero no era muy grande y era de madera) y nos invitaba a subir para dar un paseo y tener una mejor vista del "espectáculo". La fiesta era en la ciudad por lo que no teníamos buen panorama desde donde estábamos. Subí junto a otros pero eramos demasiados o era poco diestro el conductor porque ascendimos unos pocos metros y el vehículo empezó a temblar y terminó por caer, volcando y obligando a cada uno a hacer uso de sus destrezas. Recuerdo haber caído dentro de todo bien porque no me hice daño y miré al cielo.
La luz era cada vez más nítida y se empezaba a poder distinguir dónde caería. No parecía ser muy lejos por lo que empecé a correr hacia allá. En ese momento, mientras corría por las calles de lo que podrían ser los alrededores de la Capital Federal, me invadió cierta tristeza. Hasta el momento no había tenido posibilidad de ponerme introspectivo por toda la euforia general (tanto por parte de los ansiosos creyentes esperanzados como de los escépticos desesperados y los equilibristas que bailaban en el medio de ambos bandos). Pero en ese momento de soledad me di cuenta que si bien tenía cierto miedo (porque aún no siendo seguro que el evento próximo implicaría muerte por supuesto que el que fuera una posibilidad me asustaba) era más tristeza lo que sentía, me daba pena lo que pudiera ocurrir, o tal vez me daba pena preguntarme si se pudiera haber evitado.
Sea como sea tenía curiosidad y no me iba a perder semejante acontecimiento. Mientras corría entendí qué estaba cayendo. No era un meteorito, era un pedazo de chatarra, parecía una locomotora o algo por el estilo. ¿Eso era todo? No podía ser... Este momento estaba señalado como definitivo. No podía ser un simple pedazo de chatarra espacial.
No pude llegar a destino antes de que viera al objeto metálico, oxidado y prendido fuego, atravesar el cielo sobre mi cabeza y caer a pocas cuadras de ahí. Oí el ruido del impacto y mis músculos se tensionaron aún más. Corrí para llegar y descubrir qué estaba pasando y entonces... me desperté.
sábado, 8 de mayo de 2010
Abrazo
jueves, 29 de abril de 2010
un Espejo de doble filo
domingo, 4 de octubre de 2009
Lifestyles
Ayer tenía ganas de escribir una cosa, pero no tenía una conclusión más elaborada que "Eso." (me había imaginado escribiendo eso al final de la entrada y todo), y como no terminaba de cerrarme entre eso y demás cuelgues, no lo hice y me fui a dormir temprano.
Soñé.
En mi sueño pasaba por un par de situaciones, no muy dramáticas, aunque en una de esas me tenía que operar de varicocele por 4ta vez según me decía un médico, pero creo que al final me terminaba yendo del sector hospital (digo sector porque vieron que el escenario en un sueño se va transformando, entonces no hay un hospital entero sino un sector hospital, como un sector Shopping, un sector calles, un sector micocina, todo dentro del mismo escenario onírico) porque me daba cuenta que... era un sueño, y en la realidad no me tengo que operar; hace poco me hice un chequeo y salió todo bien por suerte.
Sea como sea, era una pequeña aventura, un viajecito. Y venía necesitando viajar un poco se ve. Terminaba en mi cocina con Madre y Hermano, quien se preparaba para iniciar otro viaje por el mundo, empezando por Europa. Le preguntaba en qué país empezaría su travesía y me contestaba Itialia. Y justo cuando estaba por salir de la cocina me invadía una sensación que me hacía llorar, no la podía contener por lo que me dejaba caer medio arrodillado, medio sentado, en el suelo, junto a la puerta, y mis ojos se inundaban. No me sentía mal, por el contrario. Familia me preguntaba qué me pasaba y yo les decía que me había imaginado yendo a Italia y sentándome en un restaurante de barrio a comer un plato de pastas, y me había emocionado. La simpleza del hecho y a la vez la posibilidad de viajar y conocer una tierra tan distante me habían emocionado al punto de quebrarme. Me desperté bastante sorprendido.
Noté la coherencia de mi sueño con lo que venía y vengo pensando últimamente. Y es que al trabajar en la calle, en Palermo, uno ve contrastes bastante extremos. Y no recuerdo si fue así siempre, pero sí soy consciente que desde hace un rato largo ya, me viene llamando mucho la atención la basta variedad de estilos de vida que tenemos los millones de humanos que somos, y me despierta ganas de recorrer el mundo para conocer los más que pueda.
Por ejemplo, he conocido personas en mi trabajo que suelen pasar el fin de semana (uno común, no uno largo) en Miami; personas que laburan más de 12 horas por día, todos los días, para mantenerse; y anteayer, al cartonero que suele pasar a la noche por la zona. Que al arribar la rica esquina (y es que suelen haber montañas de bolsas y cartones apilados ahí) se sentó en un escalón, aparentemente esperando algo. Me acerqué y charlamos un cacho. Me contó que hace tres viajes diarios, de entre 2 y 3 horas cada uno. También que está esperando para poder sacar la licencia de conductor de camiones, espera que el día de mañana pueda laburar de camionero y le vaya un poco mejor.
A todo esto podría sumarle que empecé a ver la serie de televisión Weeds, que recomiendo, y trata de una blanca que vive en una suerte de barrio privado y vende marihuana que le compra a unos negros de los suburbios, como para reforzar los contrastes, jajaja.
Y a mi me sigue “limando” mucho imaginar una vida donde puedo decidir ahora mismo tomarme un avión dentro de unas horas para ir a algún recóndito lugar de este planeta, y más me lima preguntarme si el que nació en una situación totalmente distante de esas posibilidades puede siquiera imaginarlo.
Entre tantas sensaciones de sorpresa y anhelo, me encuentro escribiendo esto, sin saber bien a qué pretendo llegar. Aunque sí sé que me encantaría llegar a tener un laburo el día de mañana que me permita recorrer el mundo, no hay dudas sobre esto.
Y mientras escribía me tomé una pausa para desayunar, con Madre que se levantó hace poco también, a quien le conté mi sueño y me dijo "tal vez te conmocionó el imaginar esa sencilla situación italiana porque en alguna vida pasada viviste ahí y solías disfrutar de esa rutina".
"No se me había ocurrido... Puede ser...", le contesté, mientras pensaba "creo que acabo de encontrar la conclusión para mi entrada del blog".
Eso.
miércoles, 27 de mayo de 2009
Ataque en el super-market
Fin.